Le preguntamos si vivía mucha gente y nos dijo que “si, un montón…”
Claro, para una niña acostumbrada a ver a 10 personas como máximo por día… 500 habitantes era una cantidad impresionante.
Lo cierto es que la comuna se ubica a 40km de Rosario, por la ruta 34. Al llegar al lugar nos enamoramos del puente y quisimos ir a sacar fotos… pero no nos daba confianza el asentamiento levantado en el mismo.
Dimos unas vueltas por un camping y finalmente encontramos la forma de llegar.
Una vez allí… parecía que se caía a pedazos!! No entendíamos como soportaba el paso del tren… me anime a caminar sobre las vías, mientras tiramos 1000 fotos en 2 minutos y nos fuimos.
Recorrimos el pueblo que estaba lleno de animales sueltos... vacas, ovejas, gallinas, gallos, conejos... algunos vivos… otros de yeso!!!
No sabíamos cual era el límite de la propiedad privada porque todo estaba libre… salvo cuando los perros nos salían a correr o cuando Luisina tiro un alambrado, acostumbrada a su Córdoba natal y vimos el enojo del propietario…
Luego de unas vueltas y una regresión a la infancia hamacándonos y sacándonos fotos mutuamente, emprendimos la vuelta con lluvia y frío.
Fernando Arias




